Introduccion al valor
¿Qué hace que algo tenga valor?
Antes de hablar sobre criptomonedas, primero debemos entender como pasamos del
trueque a trozos de papel (dolares, euros, soles, etc) y luego a números digitales
en una red de criptomonedas, el valor se sostiene principalmente sobre tres pilares:
1. Subjetividad y utilidad:
El valor de un objeto depende de cuánto lo deseas o necesitas en un momento
determinado.
Ejemplo: Un vaso de agua en tu cocina no vale casi nada pero ese mismo vaso
vale una fortuna si te encuentras en un desierto.
Las cosas valen porque satisfacen una necesidad (física, emocional o social) y porque
quienes las quieren están dispuestos a dar algo a cambio.
2. Escasez
Si algo es útil o deseado pero existe en abundancia infinita (como el aire que
respiramos), no suele tener valor económico. En el momento en que un bien es limitado
o difícil de conseguir, su valor tiende a subir.
Por ejemplo: El oro y diamante valen mucho mas que la madera a pesar de que la madera
sirve para mas cosas.
3. Confianza colectiva
Aquí es donde entra el dinero tradicional y las criptomonedas. Para que algo
abstracto sirva como dinero, no necesita ser útil por sí mismo (como el pan o
la madera), sino que necesita que todos nos pongamos de acuerdo para valorarlo.
Oferta y demanda
Si el Banco Central imprime más dinero (aumenta la oferta), habrá más billetes
circulando en la economía pero la cantidad de productos sigue siendo la misma,
por lo que el dinero pierde valor.
Las criptomonedas son probablemente el ejemplo más puro y volátil de la ley de
oferta y demanda en la actualidad, porque sus precios reaccionan al instante en
un mercado global abierto las 24 horas.
A diferencia del dólar o el sol peruano, nadie puede "imprimir" más Bitcoin por decisión
política. Su emisión es fija. Solo existirán 21 millones de Bitcoins.
Si la oferta de Bitcoin crece muy despacio, cualquier
aumento repentino en la demanda (por ejemplo, si un país lo adopta como moneda legal
o se aprueba un fondo de inversión masivo) hace que el precio se dispare. Si la
demanda cae por pánico o prohibiciones, el precio cae libremente porque no hay un
banco central que intervenga para frenar la caída.